Jiuzhaigou

15-11-2011
Nuestro siguiente destino es Jiuzhaigou y Huanglong, dos parques con una pinta increíble. No tenemos mucha información sobre cómo llegar, ya que siempre aconsejan ir a Chengdu y coger un autobús desde allí, lo que a nosotros nos supondría hacer dos veces parte del trayecto. Fernán, muy eficaz, hace muy bien sus deberes y encuentra una alternativa. Se puede ir en tren hasta GuangYuan y de allí coger un autobús hasta Jiuzhaigou.
El tren para GuangYuan es el K869, sale a las 20:58 y llega a las 7.58. A pesar de salir con una hora de retraso, llegamos a la hora prevista. Esta vez, ya que no había sitio en hard sleeper, vamos en soft sleeper (206 Yuan). El hecho de ir 4 personas en el mismo compartimento hace mucho más cómodo el viaje, ya que al menos podemos sentarnos en la parte de abajo. Nuestro intento de jugar a la escoba se ve frustrado cuando el que tenemos enfrente saca una bolsa con una especie de pescado seco. Imaginaos el olor y el ruido… Tenemos que salir fuera y esperar en el pasillo. ¡Encima el tío se va a dormir y nos deja todo los restos encima de la mesa! Le tuvimos que pedir que lo recogiera, a lo que él, sin rechistar, accedió.
A diferencia de hard sleeper, en soft sleeper no apagan la luz a las diez. Cada compartimento tiene su luz individual, y además cada litera tiene su luz propia.
Llegamos a GuangYuan y nos pasa una cosa muy curiosa. Según tenemos entendido, tenemos que coger el autobús número 6 hasta la estación de autobús, desde donde sale el bus a Jiuzhaigou. Un policía, muy amable, nos indica donde está la parada, cogemos el 6, y cuando llevamos varias paradas, le preguntamos al conductor (llevamos escrito Jiuzhaigou en chino). Éste nos hace ver que nos hemos pasado, pero que nos lleva de vuelta. Llegamos hasta el final de línea, y de nuevo, otra muestra de la amabilidad de los chinos, ya que el conductor se molesta en llamar para preguntar la hora de salida del autobús, y viendo que tenemos tiempo, nos lleva a nuestro destino tranquilamente. ¡¡¡Resulta que la estación de autobús está justo al lado de la estación de tren!!! Hemos cogido el autobús para nada… Bueno, al menos nos hemos entretenido y hemos matado una hora de tiempo.

Nada más entrar en la estación, se nos acerca un chico que nos pregunta si vamos a Jiuzhaigou. Le decimos que sí y nos acompaña a comprar el billete y al autobús. Tenemos la mentalidad de que estamos en Asia, y pensamos que nos van a pedir propina o algo así, pero la verdad es que China, es este sentido, no tiene nada que ver con el resto de países asiáticos donde hemos estado. No te agobian para que compres, ni para que cojas un taxi, no te piden propinas por todo, ni te intentan engañar. En otros países, sólo por el hecho de ser extranjero, te cobraban el doble al subir a un autobús, y cuando nos negábamos, nos pedían dinero por las maletas. Aquí eso es impensable.




El autobús sale a las 10.10, y cuesta 83 Yuan. Tras 8 horas de viaje llegamos a Jiuzhaigou. Aquí os dejamos una foto de uno de los baños en el que estuvimos durante una parada. (sí, lo de abajo es precipicio)




Aún nos estamos preguntando cómo tirar de la cadena



La llegada a Jiuzhaigou es un poco desconcertante. No sabemos exactamente dónde estamos ni a qué distancia está el parque. Un taxi nos ofrece llevarnos, y esperando que nos acerque a algún sitio lo cogemos. El problema es que no habla nada de inglés, así que la situación parece que empeora. Menos mal que para en un hotel, donde hay un chico que habla inglés y nos resuelve nuestras dudas. Estamos a 40 Km de la entrada del parque (Jiuzhaigou Valley). Por ir en ese momento, nos cobran 100 Yuanes (es ya tarde), y 40 Yuan si nos llevan por la mañana. Preguntamos cuánto vale la habitación en el hotel, y cuesta 300 Yuan, pero tras regatear, conseguimos que nos la dejen en 125 Yuan. De esta forma, nos quedamos en el hotel y quedamos con el taxista para que al día siguiente nos lleve al parque.


El hotel es el Jiyuan, y está muy bien. Tiene baño interior, wifi, aunque no sabemos utilizar la calefacción (si es que hay) y pasamos un poco de frío (incluso tenemos que hacer uso de los sacos de dormir).


16-11-2011
A las 6.30 ya está el taxi esperando para llevarnos. En menos de una hora llegamos a Jiuzhai Valley, y el taxista nos lleva a un hotel, el Chengdu Hotel. De primeras parece que está bien, y tampoco es momento de ponerse a buscar, por lo que aceptamos por 150 Yuan. Dejamos las mochilas allí y el taxista nos lleva a la puerta del parque.
¡¡Hace un frío del carajo!! Son las 8.00 y hasta las 8.30  no abren las taquillas. Sin embargo, ya hay un montón de gente haciendo fila. En cuanto abren, la situación es digna de verse, todos se empujan y se agolpan por llegar a las taquillas de venta.
No es casualidad que hayamos elegido este día para venir. Hoy empieza la temporada baja, por lo que las entradas pasan de 220 a 80 Yuan. En nuestro caso, con el carné de estudiante, 70 Yuan. Además se puede pagar 20 Yuan más para que la entrada valga para el día siguiente.
Hay un autobús, creemos que imprescindible, ya que recorre todo el parque, que cuesta 80 Yuan. Una vez más, Fernán ha hecho muy bien sus deberes, y ha leído que no controlan mucho el tema de este billete, por lo que nos arriesgamos y no lo compramos. Al pasar la entrada de acceso y no tener ticket de bus, nos mandan a otra fila paralela. El tema es tan sencillo como una vez en que estás en la otra fila, pasar la valla (a la altura de la rodilla) que separa una fila de otra, así que sin comerlo ni beberlo, ¡ya estamos dentro del autobús!
El autobús sube hasta la zona más alta del parque. Allí puedes bajar y empezar a disfrutar del paisaje. En cada parada está indicada cual es la parada siguiente, y la distancia a la que está, por lo que se puede optar por hacer tramos con el autobús y otros andando. Sólo hace paradas en la bajada, la subida la hace directamente.
Os podemos asegurar que es uno de los sitios más bonitos donde hemos estado.
Creemos que las fotografías hablan por sí solas, así que no daremos muchas más explicaciones. Tras alucinar con los colores del agua del Five Flower Lake, atraviesas las cascadas de Pearl Shoals, y cuando crees que nada te va a sorprender, llegas al Mirror Lake. A lo largo de todo el día no dejamos de sorprendernos con cada uno de los rincones que nos ofrece el parque.













Dentro del parque hay una zona (tourist centre) con varios sitios para comer. Nosotros, en nuestro “frenesí” por recorrer el parque, ni siquiera comimos, pero creemos que los precios eran bastante caros.

Alrededor de las cinco de la tarde, y tras una buena caminata, abandonamos el parque. A pesar del cansancio y el hambre, aún tenemos que comprar el billete para el día siguiente a Huanglong, y nos encontramos con la sorpresa de que no hay. Toca quedarse un día más.

En los alrededores del parque, hay varios alojamientos, restaurantes y supermercados. Nuestro hotel, a pesar de la primera impresión, no es muy allá. El “colchón”, que apenas tiene el grosor de un dedo, es a la vez manta eléctrica. La moqueta está sucia y no resulta muy acogedor. Decidimos buscar otro por mejor precio, y encontramos un youth hostel, por 108 Yuan, con wifi, que reservamos para la noche siguiente.
Podéis ver más fotos en nuestra web.

Datos prácticos para viajar a Jiuzhaigou: www.quetequitenloviajao.com

2 comentarios:

  1. Genial, muy útil, muchas gracias por el curro del blog. Vamos para China el mes que viene y es posible que pasemos por estos parques.

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    1. Hola Álvaro!! Si tienes oportunidad, no dejes de pasar por estos parques, es de lo mejorcio que hemos visto durante todo el viaje.
      En nuestra web puedes encontrar más información:
      http://www.quetequitenloviajao.com/index.php?option=com_content&view=article&id=114:jiuzhaigou&catid=25:china&Itemid=173
      Disfrutad de vuestro viaje!!

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