Anshun - Cataratas de Huangguoshu

6-12-2011
Cogemos el tren nocturno a Anshun, con la intención de ir a las cataratas de Huangguoshu, las mayores de Asia.


Nada más llegar, nos llevamos una grata sorpresa. ¡El “chinito frutero” del día anterior nos está esperando! Nos hace un gesto de comer, pensamos que nos indica que está en un puesto de fuera, y le intentamos decir que espere mientras compramos el billete. Nuestro siguiente destino es Guilin, pero no tenemos muy claro cómo llegar. Preguntamos en la estación de tren varias alternativas, y es de agradecer la paciencia con la que nos tratan. Intentamos buscar una opción que nos permita viajar de noche, pero lo más fácil es ir desde Anshun a Lizhou en tren diurno, y de allí a Guilin. Es todo un día de viaje, pero no queda otro remedio.
Lamentablemente, hemos perdido al “chinito frutero”. El tren sale al día siguiente, así que buscamos un hotel cerca de la estación. Encontramos uno por 100 Yuan, justo al lado, habitación grande, tele, wifi, toallas, jabones, y por primera vez, ¡tenemos bañera!
Una vez acomodados, vamos a la estación de bus, a unos 500 metros de la estación de tren, desde donde sale el autobús a las cataratas.
El bus nos deja en la taquilla de ventas. La entrada nos parece carísima, 160 Yuan (180 en temporada alta). Hay un autobús que cuesta 50 Yuan que no compramos. La verdad es que la información que se da aquí es poquísima, en la entrada te dan hay una especie de mapa que no aclara nada. Sabemos que esta entrada da acceso a tres puntos, que nos imaginamos que están dentro del mismo recinto, y nos dirigimos hacia allí. Tras andar unos dos kilómetros, llegamos al primer punto, la catarata de Doupotang. Nada más entrar nos reciben un montón de pavos reales.
Desde allí se puede ver la catarata de Doupotang, de 105 metros de ancho.

Aparentemente, allí no hay nada más para ver, ni ningún otro camino, así que preguntamos y en la puerta nos indican que tenemos que salir y seguir por la carretera. Empezamos a andar imaginando que el acceso al siguiente punto estará cerca… Tras más de hora y media andando, con la sensación de estar haciendo el canelo, hacemos auto-stop y nos llevan al acceso de otro punto, la catarata de Huangguoshu.
De primeras, atraviesas unos jardines llenos de bonsáis muy chulos.


De allí vas bajando hasta que llegas al punto desde donde se ve la catarata. Aunque nos gusta, la verdad es que nos esperábamos algo más, y no nos impresiona demasiado.

Aprovechamos para enseñaros las dos modalidades de foto que tienen los chinos:

Lo mejor es que puedes pasar por el interior de la catarata, ¡menos mal que llevábamos chubasquero!


Para volver, hay unas escaleras mecánicas que te llevan arriba, pero nos toca subir andando, ¡menudos somos nosotros! En la salida hay una especie de oficina de información, e intentamos que nos expliquen cómo llegar al punto que nos falta, pero no hay forma de hacerse entender. La única alternativa que se nos ocurre es montarnos de “extranjis” en un autobús de pago, y ver donde nos lleva. Aprovechando que llega un tour con varios chinitos nos subimos, y nadie nos pide el billete. El autobús nos lleva al museo, que ésta justo al lado de la estación desde donde cogeremos el bus de vuelta.



Nos hemos perdido el tercer punto, pero damos el parque por visto. Comemos por allí, y nos disponemos a esperar el bus de regreso a Anshun. Un señor se acerca, nos dice que nos subamos a su coche, y no sabemos si nos dice que nos lleva a la parada o a Anshun. El caso es que subimos, y cuál es nuestra sorpresa, cuando nos lleva de vuelta al anterior punto, donde hemos cogido el autobús de extranjis!!! ¡Nuestra “picaresca” no ha servido de nada”!
A la vuelta disfrutamos, por fin, de la bañera del hotel, acompañada, eso sí, de los altavoces y ruidos que vienen de la estación de tren.

Podéis ver más fotos en nuestra web.

Datos prácticos para viajar a Anshun y la catarata de Huangguoshu: www.quetequitenloviajao.com

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