Kangding

24-11-2011
Hay varios autobuses a lo largo de la mañana para ir a Kangding. Salen desde la estación de Xin Nan Men, con una frecuencia aproximada de una hora. Nosotros cogemos el de las 8.00. El precio es de 121 Yuan.
Nos esperan ocho horas de camino. Nos extraña que le cueste tanto ya que no está muy lejos, y al principio, la carretera es autopista. Poco a poco, vamos entendiendo. La autopista se va transformando en camino…
Hacemos una parada para comer, tras la cual el autobús se niega a arrancar. No entendemos muy bien que pasa, hasta que todo el mundo empieza a coger sus cosas y bajar del bus. Nos tememos lo peor, tener que dormir en alguna de las cuatro casas que nos rodean, y nos empezamos a plantear hacer autostop. Afortunadamente, nos meten en otro autobús (suponemos que el de la siguiente hora).
En la estación de Kangding nos recibe un montón de gente ofreciendo transporte y alojamiento. Hacemos caso omiso de sus discursos en chino (no sabemos si son conscientes de que no entendemos ni una palabra) y seguimos nuestro camino.
Preguntamos en un hostal al lado de la estación, y por 50 Yuan nos ofrecen una habitación con baño compartido. Es bastante sencillito, y el baño es de taza turca (nosotros le llamamos de pedales), pero tiene la ventaja de que está al lado de la estación, y ya que nos vamos a ir a la mañana siguiente, decidimos aceptar. Eso sí, regateando por 40 Yuan.
Nada mejor que acabar el día con una relajante ducha-inodoro

Imaginábamos encontrar algo parecido a un pueblo tibetano, pero esto es lo que nos encontramos nada más llegar.
Esto del Tíbet ya no es lo que era




Luego nos enteramos que la ciudad es un punto importante de comunicaciones entre China y el Tíbet, y que aún dista mucho de las aldeas tibetanas.
La ciudad en sí no ofrece nada especial. Hay varios monasterios y se puede hacer un trekking por los alrededores, pero preferimos seguir nuestro camino a Litang. Al comprar el billete para el día siguiente, las personas que están por la estación nos intentan engañar para que vayamos en sus furgonetas y nos dicen que lo han cancelado, ¡ni caso!



Lo mejor fue ver, como a las siete, mientras paseábamos por lo que parece la plaza central, empezó a sonar una música y la gente empezó a unirse en una fila y a bailar. Esto de los bailes  ya nos empieza a parecer habitual.

¡¡Hace mucho frío!!!

Datos prácticos para viajar a Kangding: www.quetequitenloviajao.com


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