Kunming y Stone Forest

2-12-2011

Después de la experiencia de diez horas en el autobús, viajar en tren nos parece una maravilla.

Llegamos a Kunming a una hora malísima para buscar hotel, las 5:40 de la mañana. Vamos al Kunming Cloudland Youth Hostel, que sabemos que se llega con el autobús 64 hasta la estación Yunnan Daily News Stop. Cuando por fin lo encontramos, nos atiende un señor que no habla inglés, se niega a bajarnos el precio (es más caro de lo que esperábamos), y además nos cobra las horas de las 7:00 a las 12:00, así que nos vamos.

Preguntamos en algún hotel de la zona, y directamente al entrar nos dicen que no. No sabemos si es porque necesitan algún tipo de licencia para permitir la estancia a extranjeros o porque no tienen ganas de complicarse con el idioma.

Andando, andandito, llegamos al Kunming Youth Hostel. Cuando llegamos hay un señor durmiendo en la entrada, nos ve pero sigue durmiendo. Quizá en otras circunstancias eso hubiera hecho que nos fuéramos, pero no tenemos muchas más alternativas y nos quedamos en la puerta esperando que el hombrecillo se digne a levantarse. Por fin se despierta y entramos, aunque pasamos un rato sentados viendo como una señora limpia la sala. Al fin llega una chica que nos enseña una habitación. Aunque no es gran cosa, la moqueta está muy sucia y se ve muy viejecillo, tiene baño interior, y nos quedamos. Tiene wifi, pero sólo en la primera planta y está llena, así que aún esperamos un rato en la entrada, por si queda libre alguna habitación.

Salimos a dar una vuelta. Estamos al lado del “Green Lake”. Es un parque en el que hay un gran lago, y multitud de gaviotas. Como no, hay gente haciendo bailecitos, y varias personas volando cometas.



Dedicamos la tarde a planear el viaje. Aunque nuestra idea era ir a los arrozales de Yuangyan, nos han dicho que no es la mejor época, ya que ahora no tienen agua. Están a 7 horas, y además, vamos a ir a Guilin, desde donde podremos ver otros que están a sólo 2 horas de la ciudad, así que cancelamos esta visita. Otra de las cosas que nos ha echado para atrás es la mala distribución de las estaciones de trasporte de la ciudad: estación de tren, estación de autobús del sur, estación de autobús del este, etc… Sólo ir a comprar el billete nos supondría más de dos horas.

Hoy hace un mes que empezó nuestro viaje, y como homenaje, nos vamos a tomar una pizza. Cerca del hotel hay una zona con varios bares y restaurantes. Vamos a uno que lleva una italiana, y no podemos para de leer los platos que vemos en la carta: pasta, lasaña, ensaladas… En cuanto damos el primer bocado a la pizza nos damos cuenta del tremendo error que hemos cometido, ¡ahora va a ser muy duro volver a comer arroz y noodles!

Rocafu nos acompañó en la cena, ¡casi se comió hasta el plato!


3-12-2011

Aunque el plan de hoy era ir al Stone Forest, en Shiling, no hemos hecho mucho caso del despertador y preferimos dejarlo para el día siguiente. Así que toca día tranquilito. Vamos en busca del Yuantong Temple, y en el camino vemos el rodaje de una película.


No encontramos el templo, pero encontramos una callecita con mucho ambiente y muchos restaurantes. Entramos en uno, y allí conocemos a un chico iraní, que sorprendido, nos dice que cómo hemos llegado allí, ya que para él es el mejor restaurante de la ciudad. Nos cuenta que está estudiando en la universidad, y que hay varios chicos españoles. Ciertamente, la comida, (arroz y noodles), están muy buenos, pero sin duda, lo mejor de la comida, fueron los donuts con chocolate que nos comimos al salir de allí. Como veis, no nos cuidamos nada mal…

4-12-2011

Hoy sí que sí, hacemos caso del despertador y nos ponemos en marcha para ir a Shilin. Antes de ir allí, vamos a la estación de tren, donde compramos el billete nocturno para Anshun. Dejamos las maletas en consigna, y de allí vamos a la estación de bus del este, lo que nos lleva más de una hora. Desde allí salen autobuses a Shilin, sin ningún horario, en cuanto se llenan salen. El trayecto hasta Shilin son unos 125 km y dura una hora y media.

El autobús te deja justo en la entrada de acceso del Stone Forest. Como el nombre indica, es un paisaje de rocas, realmente sorprendente. Nos gustó un montón, aunque echamos en falta un mapa con explicaciones más claras.






Lo peor es la cantidad de chinos que hay. Esto es otra de las características de China, da igual donde vayas o cuando vayas, siempre habrá un montón de chinos rondando y poniéndose en medio de tus fotos.



Hay una plaza en la que se hacen bailes tradicionales.

También se pueden ver rocas con formas muy curiosas (en algún caso hay que echarle muucha imaginación). ¿Adivináis de qué tiene forma ésta?


La lluvia, que hasta ahora se ha portado muy bien con nosotros, hace aparición, y acabamos la visita chipiados.
En el camino de vuelta, en el autobús, coincidimos con el “chinito frutero”, un señor muy majete que nos hablaba y se reía, y que muy “graciosete” él, señalaba la nariz de Miriam y decía que era muy grande (dicen que a los occidentales nos llaman narizotas). En fin… ni aquí me libro... Va cargado con una cesta de plátanos y varias cajas de fruta. Nos da un par de una que no sabemos cuál es, y cuando llegamos a la estación de tren, nos pide que le ayudemos a llevar todo. Le acompañamos hasta la entrada del tren, y el señor, muy agradecido, nos da su teléfono. Es una pena no entendernos.

Esta noche toca viaje en tren.

Podéis ver más fotos de Kunming y Stone Forest en nuestra web.

Datos prácticos para viajar a  Kunming y Stone Forest: www.quetequitenloviajao.com

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