Sapa

6-2-2012
¡Hoy es el cumpleaños de Miriam! Sapa nos hace el mejor regalo recibiéndonos con un solazo increíble. Viendo el día tan bueno que hace, nos falta tiempo para dejar las maletas en la habitación e ir a descubrir la zona.

El primer sitio que visitamos es Cat Cat. Hay que pagar una tasa por entrar, pero nos hacemos los tontos, diciendo que vamos a otro sitio. Ya en el camino empezamos a disfrutar de las vistas. De nuevo hay que pagar una tasa, y esta vez nos toca buscar algún camino alternativo. La empresa que gestiona estas tasas es una empresa privada, por lo que el pago no repercute en los habitantes de la zona, y no nos queda muy claro su legitimidad.


En Cat Cat se puede ver varias tiendas de artesanía, regentadas por las mujeres H'Mong. Desde allí llegamos hasta una catarata. 





Seguimos un camino que lleva a una explanada donde los autobuses recogen a los turistas de vuelta a Sapa. Nuestra idea es ir hasta Lao Chai, pero nadie nos explica cómo llegar, sólo nos dicen que volvamos a Sapa. 

Volvemos a deshacer parte del camino. Nos reímos un montón trepando para volver a evitar la taquilla. Cuando estamos decididos a volver a Sapa, encontramos un pequeño camino que nos dicen que lleva a Lao Chai.  Las vistas son increíbles, estamos rodeados de montañas y campos de arroz.









Cuando ya llevamos varias horas andando, y dado que nadie de las personas con las que nos cruzamos nos puede orientar, empezamos a preocuparnos un poco pensando en el camino de vuelta. No sabemos si desde Lao Chai se puede llegar a la carretera y nos pueden llevar en moto. Ante la duda, optamos por volver sobre nuestros pasos. Una mujercilla que nos cruzamos nos indica un camino diferente para volver a Sapa, con el que ¡por fin!, llegamos a la carretera y enseguida encontramos una moto que nos lleva hasta allí.

Pasamos la tarde con Javi y Raquel, dos tinerfeños que hemos conocido en el autobús, y con los que compartimos hotel.

A pesar de nuestras ganas de celebración, a las nueve la mayoría de los bares ya están cerrados, teniendo problemas incluso para encontrar un sitio donde cenar. Llevamos dos noches seguidas durmiendo en el “sleeping bus”, así que a las once ya estamos muertos de sueño.

Fernán, muy majico, me ha regalado la mochila más bonita del mundo. Me engañó diciendo que iba a comprar agua en Hoi An, y aprovechó para comprarla.



El día siguiente amanece nublado, lo que aún nos hace valorar más la suerte que tuvimos el día anterior. Alquilamos una moto para ver los pueblos de alrededor. En primer lugar vamos a Ta Phin. Otra vez toca escalar para evitar la taquilla. Lo malo es que después de eso andamos casi dos kilómetros sin ver apenas nada por la niebla. 






Volvemos a Sapa, y ya que la niebla no nos deja ver más allá de diez metros, decidimos devolver la moto.

Pasamos la tarde con Javier y Raquel, y con un trío de españoles que volveremos a ver en Cat Ba, y con los que tenemos una cita pendiente en “La Bohemia”, Oropesa.


Al día siguiente vuelve a estar tan nublado como el anterior, por lo que desistimos de nuestra idea de alquilar la moto. Aprovechamos la mañana para vender nuestras botas de montaña, ya que visto lo visto, ocupan y pesan demasiado, y con nuestras zapatillas nos apañamos de sobra.






Podéis ver más fotos de Sapa en nuestra web www.quetequitenloviajao.com.

Datos prácticos e información sobre Sapa: www.quetequitenloviajao.com

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