Vientiane

17-02-2012
Muchas veces, al viajar, no importa tanto el sitio como la sensación que te produce al llegar. Quizás por este hecho, después de 23 horas en bus, y tras el caos de Hanoi, Vientiane, de la que no esperábamos gran cosa, nos ha encantado. Posiblemente, también ha influido el hecho de poder guardar los abrigos, y volver a disfrutar del sol.


Empezaremos contando el viaje en bus hasta Laos. Tras comparar en varias agencias, nos decidimos por una en la que el billete era un poco más barato.  A la hora de comprarlo, nos dicen que el autobús está lleno, pero que si pagamos un poquito más, iremos en un autobús mejor, según el vendedor, la diferencia entre uno y otro, es que este último es “beautiful”. Nos suena a excusa para sacarnos más dinero, pero por no esperar un día más, compramos el billete.

Nos llevan a la estación, y aquí hacemos una de las mejores cosas que hemos hecho durante el viaje; algo tan simple como que mientras Fernán sube a coger sitio, Miriam se queda metiendo las maletas. ¿Qué ocurrió? Pues que varios de los turistas con los que íbamos (una furgoneta nos había llevado a todos desde el centro al lugar desde el que salía el autobús) se quedaron sin sitio. El autobús ya estaba lleno, el conductor no sabía inglés, y allí nadie daba una solución. Tras casi una hora de espera, el tema acabó como ya se podía intuir, con los turistas durmiendo en el suelo. ¡23 horas así! (Para que os hagáis a la idea, había 3 filas de  literas, es decir, dos pasillos.) Lo peor es que siguió subiendo gente, con lo que el suelo de los dos pasillos estaba lleno de personas, unas sentadas tras otras sin apenas sitio. (¡Qué pena no tener fotos de la situación). Aún así, nosotros, que estábamos en las literas de arriba fuimos muy bien, pudiendo incluso jugar a las películas ;-))

Ya en Vientiane nos sorprendió la tranquilidad que se respira, no parece Asia. Mientras en Vietnam constantemente van pitando, tanto coches como motos, aquí no se oye ni un pito. Alquilamos una bici para conocer la ciudad, y la visita nos encantó.

En primer lugar hicimos una parada en Patuxai.



Desde allí fuimos a Pha That Luang, una gran estupa dorada. Se trata del monumento nacional más importa en Laos.




Durante todo el camino nos detuvimos varias veces, ya que continuamente hay templos. Esto nos ha gustado mucho de la ciudad, grandes avenidas y templos por todas partes.




También fuimos al Morning Market, un mercado donde se pueden encontrar productos de todo tipo, desde prendas de vestir, cámaras de fotos, comidas, etc.

En el camino de vuelta nos detenemos, entre otros, en Wat Si Saket, el templo más antiguo de Vientiane.







Para acabar el día, nada mejor que ver la puesta de sol desde el Mekong. En esta zona, frente al río, hay muchísima actividad. Hay mucha gente haciendo deporte, familias paseando, grupos de amigos sentados frente al río, etc..





También tenemos oportunidad de saludar al emperador.




El día siguiente lo dedicamos a pasear  tranquilamente y visitar algún templo más. Rocafú no dudó en acompañarnos.





¡Estamos así de lejos!




Podéis ver más fotos de Vientiane en nuestra web www.quetequitenloviajao.com.

Datos prácticos e información sobre Vientiane: www.quetequitenloviajao.com

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