Phnom Penh

 12-3-2012
¡Estrenamos país! Esta vez lo de la frontera ha sido el colmo, no sólo nos querían hacer pagar por “sellar” el pasaporte, sino que además nos pedían un dólar por pasar por un puesto, según ellos “control médico”, en el que lo único que hacen es ponerte un termómetro. Nos hemos negado, y aunque teníamos miedo de que luego nos pidieran el papelito que te dan, hemos pasado sin problema. Tras varias horas de espera allí, por fin llega nuestro autobús que tras casi 10 horas nos llevará a Phnom Penh.

Muy cerquita de nuestro hotel está el mercado Psar Thmei. Justo al lado hay un gran supermercado, el cual nos da una gran alegría ya que tiene unos croissants y donuts buenísimos.

Aunque la moneda camboyana es el riel, la mayoría de los precios te los dan en dólares. Incluso al pagar con dólares te devuelven rieles. Pensábamos que iba a ser más complicado, pero enseguida nos adaptamos al cambio.

Empezamos nuestra ruta paseando hacia el Museo Nacional. De allí seguimos hasta el Palacio Real y la Silver Pagoda. Cierran al mediodía, así que hacemos tiempo comiendo y visitando algún templo de alrededor.

Museo Nacional

Frente al Palacio Real se puede ver el Mekong
Y eso que ahora es temporada seca y el caudal es bajo...


Una vez más, para entrar al Palacio Real utilizamos la entrada “alternativa”. Pasamos de largo la taquilla y seguimos por un pasillo, y sin darnos cuenta, ¡ya estamos dentro! El complejo nos gustó un montón. Está dividido en dos zonas; por una parte el palacio, y en la otra está la Silver Pagoda, además de otras construcciones.





Al final de la avenida Norodom está el monumento a la Independencia.


Por temas burocráticos, tenemos que visitar al embajador. Es un hombre encantador y cercano, con el que estuvimos charlando un buen rato. Nos contó varias cosas sobre Camboya y otros países donde ha estado trabajando.

Otro de los días que pasamos allí alquilamos una moto y fuimos a visitar los Killing Fields. Desde 1975 a 1979 Camboya estuvo gobernada por Pol Pot y los jémeres rojos. Su ideología mezclaba una interpretación subjetiva y de extrema izquierda del maoísmo, centrándose en la exaltación del campesinado. La primera medida fue el desalojo de los más de 3 millones de habitantes de las ciudades. El arroz se convirtió en monocultivo. Los mandos obligaban a trabajar sin descanso a los esclavos a su mando, llegando a jornadas de 18 horas. Se prohibió la utilización de máquinas, no se podían tener libros, especialmente si eran en lengua extranjera, y se exterminó a todo aquel que hubiera recibido cualquier tipo de educación. Llevar gafas era también símbolo de imperialismo, por lo que las personas que las llevaban eran asesinadas. Aproximadamente un cuarto de la población murió en esta época; unas 700.000 personas murieron de hambre y enfermedades, entre 400.000 y 600.000 fueron ejecutadas, 400.000 fallecieron en la Regularización Obligatoria y otras 300.000 por otras causas diversas, hasta hacer un total aproximado de dos millones de víctimas.

 Los Killing Fields fueron un centro de exterminio donde traían a los prisioneros que estaban en la prisión s-21. Para ahorrar munición los mataban con armas blancas (el 53% moría con el cráneo aplastado, el 6% ahorcado, el 5% apaleado). Se puede ver las fosas donde eran enterrados, incluso se pueden ver dientes y huesos humanos.  También se conservan prendas de las víctimas. Hay un monumento con 5.000 cráneos en homenaje a las personas que murieron allí. Lo más nos impactó fue el llamado árbol de los niños, donde los recién nacidos eran golpeados hasta morir. También eran lanzados al aire para practicar puntería con los rifles.

De allí fuimos a la prisión s-21 o Tuo Sleng. Este era un colegio que tras la llegada de los jémeres rojos fue convertido en una prisión. Aquí traían a personas sólo por el hecho de saber un idioma o llevar gafas. Las sometían a todo tipo de torturas para conseguir sus confesiones. Las imágenes hablan por sí solas. Sobrevivieron 7 de las 20.000 personas que fueron traídas hasta aquí. Lo que eran aulas de clase fueron transformadas en celdas, salas de interrogatorio y tortura, en las que los prisioneros eran atados con hierros y vigas. Hay fotografías de personas atadas a camas eléctricas, a árboles, siendo golpeados por los victimarios o mutilados.
Cuarto de tortura

En las ventanas había una valla para evitar suicidios

Tras estas visitas, pasamos la tarde reflexionando. Podemos entender que el miedo o el instinto de supervivencia te haga actuar de determinada manera, pero ¿qué tiene que pasar por la cabeza de alguien para matar a un bebe a golpes contra un árbol, mientras obligan a la madre a mirar? Hoy más que nunca nos avergonzamos del ser humano.
Irónicamente, y como siempre sucede en estos casos, el líder de todo esto (así como los que le rodeaban), aquel que condenaba a la muerte a todos aquellos que tuvieran estudios, o simplemente, al que llevaba gafas, había estudiado en París.
Este texto se puede leer en la entrada de los Killing Fields:

"Lo más trágico es esto: En este siglo XX Camboya vio como la banda de criminales de Pol Pot cometió el genocidio más odioso de la actualidad, la matanza de la población con una atrocidad incalculable, mucho más cruel que el genocidio cometido por el fascismo de Hitler, más terrible que cualquier otra experiencia que el mundo haya conocido antes. Con estupor delante de nosotros, imaginamos la voz dolorosa de las víctimas maltratadas por los hombres de Pol Pot con palos de bambú o azadones y apuñaladas con armas blancas. Nos parece estar mirando las escenas de horror y pánico. Los rostros heridos de personas fatigadas por el hambre o por los trabajos forzados o torturadas sin misericordia en sus famelicos cuerpos. Murieron sin dar las últimas palabras a sus parientes y amigos. Como si fueran animales dañinos,las víctimas eran golpeadas con palos en sus cabezas o con azadones y apuñalados antes de su último aliento.  

¡Cuán amargo final viendo a sus niños queridos, esposas, maridos, hermanos o hermanas atados fuertemente antes de la masacre! Aquel momento en que esperaban por turnos la misma suerte trágica de los demás. El método de matanza que la banda de criminales de Pol Pot hizo con camboyanos inocentes no puede describirse total y claramente con palabras, porque la invención de tales métodos es extrañamente cruel, por lo que es difícil determinar quiénes fueron ellos, pues tenían forma humana, pero sus corazones eran los corazones del demonio, tenían rostros camboyanos, pero sus actividades eran completamente reaccionarias. Quisieron transformar a la gente de Camboya en un grupo de gentes sin razón, ignorantes y que no entendieran nada, que siempre doblaran la cabeza para llevar a cabo las órdenes de la Organización de manera ciega, de la manera en que ellos les habían educado y transformaron a los humildes y nobles jóvenes y adolescentes en ejecutores de una justicia odiosa que los llevó a matar a inocentes, e incluso a sus propios padres, parientes y amigos. Quemaron las plazas de mercado, abolieron el sistema monetario, eliminaron los libros, reglas y principios de la cultura nacional, destruyeron escuelas, hospitales, pagodas y monumentos como fue Angkor Wat, sangre y lágrimas eliminando toda nuestra cultura, civilización y carácter nacional. Querían destruir toda la sociedad de Camboya   y hacer retroceder al país entero hacia la edad de piedra."


Podéis ver más fotos de Phnom Penh en nuestra web www.quetequitenloviajao.com.

Datos prácticos e información sobre Phnom Penh: www.quetequitenloviajao.com

 

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