Pai

5-4-2012
Desde Chiang Mai fuimos a Pai, un pequeño pueblo del que todo el mundo nos ha hablado muy bien, más que por las cosas que se pueden ver, por el ambiente que hay allí. 



Nada más llegar nos encontramos con las primeras celebraciones del año nuevo budista. Durante el día ha habido procesiones en las que los niños que van a ser ordenados monjes, son llevados en brazos, ya que durante tres días no pueden pisar el suelo. (Gracias por la información Alberto!!) 



Al anochecer, la calle principal de Pai se llena de puestecillos con todo tipo de cosas. Por supuesto, a lo largo del pueblo no faltan los bares, en los que pasamos nuestros buenos ratos.



Alquilar una moto en Pai es muy barato, además, la compañía de autobús con la que vinimos desde Chiang Mai nos ha regalado un vale por el que por el precio de un día tenemos moto durante dos. Los puntos de interés están bastante cerca y las carreteras son muy tranquilas, así que aunque lo que vemos no es muy interesante, pasamos un día muy chuli.

Pai Canyon

Puente de la II Guerra Mundial

Campamento de elefantes



El día siguiente continuamos haciendo uso de la moto. Esta vez visitamos un pueblo chino bastante curioso y “absurdo”.




Desde allí vamos al mirador de Yun Lai.




Hacemos una paradita en la cascada de Mor Paeng, en la que los niños se lo pasan bomba utilizándola de tobogán.



Por último, antes de volver damos un rodeo visitando algún pueblecillo y como no, algún que otro wat.




Al llegar a Pai nos encontramos con el fin del festival; varias furgonetas en las que van los niños recorren la ciudad hasta llegar al templo.





Esa noche vamos al Edible Jazz Bar para despedirnos de Alberto, un madrileño que habíamos conocido la noche anterior. Aunque vamos con la idea sólo de decirle adiós e irnos, el bar nos cautiva. Más que el bar, la familia que lo lleva, un chileno y una sueca, María, con dos niños encantadores. Si una de las motivaciones de nuestro viaje es encontrar otra forma de vida además de la que nos han enseñado, aquí hemos encontrado una de ellas. La felicidad que irradian es envidiable. Los niños, una niña de unos 7 años y un niño de no más de 5, se acercan a nosotros con el mayor desparpajo, proponiendo juegos y siendo ellos los que dirigen al resto, hablando tanto en inglés como en español. Mientras su madre, guitarra en mano, canta en el escenario, ellos campan a sus anchas por allí. Con toda naturalidad, se acercan a cantar con ella, y luego prosiguen sus juegos, acercándose a un grupo y a otro. Creo que de mayor quiero ser como estos niños...



Si queréis tener otra imagen de Pai, no olvidéis visitar esta entrada: El Reino Mágico de Pai

Podéis ver más fotos de Pai en nuestra web www.quetequitenloviajao.com.

Datos prácticos e información sobre Pai: www.quetequitenloviajao.com

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