Yangon

10-4-2012
La diferencia horaria entre Myanmar y Tailandia es de 30 minutos. Esto nos hace tener un jet lag tremendo que nos hace dormir ¡¡17 horas!!. Je,je… La explicación es que nuestro viaje había empezado dos días antes, en Pai. Desde Pai cogimos un autobús a Chiang Mai, donde pasamos la tarde haciendo tiempo esperando el autobús a Bangkok. Tras unas poquitas horas de sueño en el bus, llegamos a Bangkok antes de lo deseado. A las 6 de la mañana ya andamos deambulando por las calles buscando un sitio para desayunar y pasar la mañana. Nuestro vuelo sale a primera hora del día siguiente, por lo que es tontería buscar alojamiento, ya que pasaremos la noche en el aeropuerto.

Tras pasar varias horas en un restaurante indio, vamos a recoger nuestro visado para Myanmar, con el consiguiente sustillo, ya que como viene siendo típico en Bangkok, nos dicen que la embajada está cerrada y que tenemos que ir a una agencia. Este es un timo muy frecuente aquí; si, por ejemplo, dices que vas al Gran Palacio, te dirán que está cerrado pero que ellos te llevan a otro sitio, y lo que hacen es llevarte a alguna tienda de la que ellos se llevan una comisión.

Casualmente, hoy se celebra el funeral de la princesa Bejaratana Ratasuda, prima del actual rey, y que murió hace nueve meses. En Tailandia, la cremacióin de un miembro de la familia real tiene lugar varios meses después de la muerte. Toda la zona cercana al Palacio Real está cortada, hay varios escenarios con diversas actuaciones, y en grandes pantallas se retransmite lo que está ocurriendo en el interior del Palacio. Hay mucha gente de luto. Incluso se reparte agua y sopa de noodles gratis.



La noche en el aeropuerto pasa más rápido de lo que esperábamos, entre paseos, red bulls y partidas al rabino francés.

En un pis-pas nos plantamos en Yangon, pero ¡oh no!, parece que el día no va a acabar fácilmente. Al facturar la maleta de Fernán en Bangkok rompieron la maneta con la que la arrastra, así que toca ir a reclamar. Lo único que nos dan como compensación son 15 dólares, una broma si tenemos en cuenta el problema que nos supone, pero en fin… Menos mal que Fernán está hecho un manitas, y con un par de bridas y un corcho, logra arreglarla. (Ya sabéis, nunca salgáis de casa sin un par de bridas!!)

Aún queda llegar al centro y buscar alojamiento. Siempre buscando la forma más complicada, (y más económica), cogemos un taxi hasta la parada de autobús más próxima. Parece que este va a ser un país difícil… Tenemos que coger el bus nº 51, pero nadie habla inglés, ni siquiera los números son arábicos. Conseguimos que nos indiquen el autobús, pero ohhhhhhhhhh, lo cogemos en el sentido incorrecto. Una vez enmendado el error, conseguimos llegar al centro, y en el primer hotel que vemos ahí que nos metemos. Y aún no ha acabado el día… Al día siguiente empieza el Water Festival, el año nuevo birmano. Durante una semana el país se paraliza, y tenemos que cambiar dinero. En Myanmar no hay cajeros, por lo que hay traer dólares, sin la más mínima arruga si quieres que te los acepten, y cambiarlos a moneda local, Kyat. El primer banco que visitamos ya no cambia dinero hasta dentro de 10 días, así que el panorama no es muy bueno. Continuamente se nos acercan por la calle ofreciéndonos cambio, con tasas mucho más buenas, y aunque estamos a punto de aceptar, las miradas de la gente que nos ve nos hacen pensárnoslo dos veces. De casualidad, encontramos un banco abierto en el que, por fin, podemos cambiar.

El resto ya lo sabéis, casi un día durmiendo, sólo despertándonos para cenar.

Llegar a Myanmar es algo que no te deja indiferente. No tiene nada que ver con el resto de países en los que hemos estado. Hasta ahora nos ha resultado muy fácil todo (quizás el único país más complicado ha sido China), pero aquí parece que la cosa cambia, y más viniendo de Bangkok. Se acabaron los bares, los 7-eleven, las calles repletas de guest-houses, wifi por todas partes, agencias, etc… Aunque no es lo mismo, nos recuerda mucho a la India. El primer contacto con la gente es una pasada; todo el mundo nos sonríe, nos saluda, etc… Muchas mujeres y niños llevan la cara pintada con  thanaka, una  masa amarilla que usan como protección contra el sol. También suelen masticar un tabaco que les hace echar unos escupitajos rojos memorables, aunque lo que no tiene precio, es cuando te sonríen con toda la boca llena y los dientes rojos.





Los hombres van vestidos con una especie de falda llamada longyi.



El sistema de comunicaciones es de lo más moderno.



Lo mejor son sus "montacargas". En muchas casas tienen unas cuerdas colgando con una campanilla y una pinza o bolsa en su extremo, y cuando quieren subir algo a una casa, tocan la campanilla, ponen el objeto a subir en la cuerda y desde la casa alguien se encarga de recogerlo.




Las motos están prohibidas en la ciudad. Los autobuses son también bastante pintorescos...





Tras nuestro merecido descanso salimos a visitar uno de los monumentos más emblemáticos del país, la Shwe Dagon Pagoda. Todo budista debe visitarla al menos una vez en la vida. Estamos a puntito de celebrar nuestro tercer año nuevo del año. Esta vez la forma de celebrarlo es echándose agua, el llamado Water Festival o Thingyan.  Aunque en teoría empieza al día siguiente, en el camino ya nos llevamos algún que otro remojón.
 

En el camino nos encontramos con esta curiosa imagen. A pesar de lo aparatoso, no ocurrió nada importante.





Llegamos hasta la pagoda, y los 5 dólares de entrada nos hacen replantearnos el entrar y decidimos volver en otro momento. Hemos de decir que sólo con verla por fuera ya nos parece impresionante.




Nada más despertarnos al día siguiente, nos ponemos el bañador y nos disponemos a disfrutar del año nuevo. Las calles están llenas de gente con cubos, mangueras, pistolas y toda clase de artefactos  con los te puedan echar agua. Hay escenarios donde varias personas están colocadas con mangueras dispuestas a mojar a todo el que pase. Muchos grupos se agolpan en pick-ups que van recorriendo la ciudad parando en todos los sitios donde les puedan mojar. El hecho de ser extranjeros nos hace la presa ideal, así que no tardamos en ir totalmente mojados. Lo mejor son los niños, teníais que ver su carita mientras vienen con sus cubos emocionados a lanzarnos agua.





Acabamos en el City Hall, donde hay un escenario y varias actuaciones, subidos con nuestras mangueras, divirtiéndonos de lo lindo.




  



Hacemos un descanso de tanta agua para volver a la Shwe Dagon Pagoda, ya que queremos ver atardecer desde allí. Esta vez podemos subir gratis. Indudablemente, merece la pena entrar. El sitio es una pasada. Además de lo bonito que es, nos impresiona el ambiente tan relajado y solemne que se respira allí.




En la siguiente entrada os contamos nuestra experiencia en los siguientes días con el Water Festival.



Podéis ver más fotos de Yangon en nuestra web www.quetequitenloviajao.com.

Datos prácticos e información sobre Yangon: www.quetequitenloviajao.com


2 comentarios:

  1. Felicitaciones, y muchas gracias por promover el uso de las faldas y los vestidos con falda para los caballeros. La diferencia entre usar falda y usar pantalón es enorme, sobretodo por la comodidad, y bien importante el asunto de la salud y el respeto. Hace varios años que uso faldas, y la aceptación que he percibido es grande; nunca he tenido ninguna situación de abuso, discriminación. Mas bien he visto una atención y deferencia bien significativa, por parte de hombres y mujeres. En algunos casos me preguntan si soy extranjero, y en otras ocasiones me dicen si parentesco a un grupo religioso, y cuando les cuento que es por comodidad, por salud y por moda, las personas se identifican con mayor entusiasmo; y me dan muy buen animo, y desean que persevere. Hay muchos hombres que quisieran ponerse falda, pero les da mucho temor del que dirán; pero yo les digo que lo mas importante es la salud, y la comodidad. Espero que las mujeres nos den una ayuda en el sentido de que nos perdonen, por que los hombres las maltrataron mucho con la discriminación que trajo el pantalón. Por eso es mejor que los hombres volvamos a retomar la falda y los vestidos con falda

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    1. Gracis por tus felicitaciones! Como dice el refrán, "ande yo caliente, y ríase la gente", así que te apoyamos en tu iniciativa y te invitamos a que sigas utilizando esa prenda. Una de las cosas que hemos aprendido en el viaje, es la importancia que le damos a algo tan trivial relativo como son las apariencias. Mientras que aquí nos puede chocar ver a un hombre con falda, en otros países se reirían del que lleva vaqueros... ¡Lo importante es estar a gusto con uno mismo y olvidarse del que dirán!

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