Darwin - Townsville

10-7-2012
Con nuestra recién estrenada nueva casa, emprendemos el camino hasta Brisbane. Tenemos 8 días para hacer 4000 kilómetros, y queremos conducir lo máximo posible durante los primeros días para poder tener algo de tiempo y parar en varios sitios de la costa este. Así que ya esa misma tarde aprovechamos para avanzar.

A lo largo de estos días, hemos visto en varias ocasiones fuegos controlados. Al parecer es una antigua costumbre de los aborígenes, cuyo objetivo es estimular el crecimiento de la vegetación en la siguiente estación lluviosa (ahora estamos en la seca).



Al día siguiente, en lo que esperábamos que fuera un día de lo más aburrido, con el único objetivo de recorrer los máximos kilómetros posibles, empieza complicándose. Paramos en una gasolinera, y Miriam le toma el relevo a Fernán. Fernán pasa a la parte de atrás de la furgoneta, y Miriam, sin pensárselo dos veces, sale de la gasolinera en el sentido contrario al que debía… Cuando a 100 km paramos en otra gasolinera, no podemos creer lo que ha ocurrido. ¡Hemos deshecho el camino!!! Superada la rabia inicial, nos ponemos en marcha otra vez. Vaya bromita…

Pero ahí no acaba la cosa. Cuando estamos a punto de llegar a la gasolinera inicial, (por supuesto, y para darle más emoción, en reserva), nos encontramos con un control de policía. En un primer momento Miriam piensa que le paran, pero luego cree que le hacen señales indicándole que siga, así que saluda y sigue adelante. El susto llega cuando a los pocos metros nos detenemos, y vemos un coche de la policía siguiéndonos. El policía se baja del coche, y enfurecido, me pregunta de donde soy, a lo que responde, “No sé cómo será en España, pero en Australia, cuando la policía te dice que te detengas, te tienes que detener”. No sé cuántas veces me disculpé y le pedí perdón, tratando de hacerle entender que había sido un malentendido. Para postre, Fernán va en la parte de atrás, lo que está prohibido. El policía me pregunta si voy sola, y rezando por que no se le ocurra mirar dentro, le digo que sí. Finalmente el policía se marcha… uffffff, prueba superada!!

Lo peor es que otra de las condiciones de la furgoneta, al tratarse de un transfer, es que tienes los kilómetros limitados, y en caso de que los excedas, tienes que pagar $ 0,55 por kilómetro. Eso significa que los 200 kilómetros que acabamos de hacer nos suponen $110. Pero como dice el refrán, “a grandes males, grandes remedios”. Cuando alquilamos la furgoneta, tras haber dejado Darwin, vimos que había un error en los kilómetros iniciales que nos habían puesto en el contrato; si la furgoneta llevaba 65.000 Km, en el contrato ponía 63.000 Km. Llamamos por teléfono y nos dijeron que iban a corregir el error. Así que volvemos a llamar para comprobar que de verdad lo han modificado, y a la cifra que le dijimos inicialmente le sumamos, inocentemente, 300 km más… ¡Yujuuuuuu! ¡Problema solucionado!!

El resto del día, ya sabéis, conducir y conducir… Alguna paradita para hacer una de las fotos más típicas en Australia.



Al día siguiente nos tomamos un pequeño descanso en Mt. Isa, la ciudad más grande de la zona.

La anécdota de la noche fue esta lluvia de mosquitos. Cientos de mosquitos “se lanzan” contra nuestro cristal...


Y tras las aventuras de siempre para buscar un sitio para dormir… y tras varias horas de conducción más… llegamos por fin a Townsville.



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