Sidney

28-7-2012
Después de 3 furgonetas, 1 coche, más de 14.000 kilómetros, un montón de dinero en fianzas, etc…  la sensación de ir en autobús es indescriptible. Se acabó el ir con el mapa buscando la dirección correcta, se acabó ir a 50 km/h para no atropellar a los canguros, se acabó colarse en los camping… Esta vez hay alguien que nos lleva, ¡yujuuu!! Tras todas las horas que hemos pasado en autobuses por Asia, nunca nos hubiéramos imaginado que nos íbamos a alegrar tanto de ir en bus.
Aprovechamos el trayecto  para ver “Wolf Creek”, una película de miedo basada en hechos reales. No sabéis como nos alegramos de haberla visto al final del viaje. El hecho de haber pasado por los sitios donde sucede la acción, unido a todos esos carteles que hemos visto sobre gente desaparecida, no nos deja indiferentes.
Llegamos a Sidney sobre las 6 de la mañana, así que toca hacer tiempo en la estación. Tras dos noches durmiendo en el coche, más el viaje en autobús, las horas allí se hacen interminables.
Gracias a couchsurfing, hemos contactado con Meg, un verdadero encanto, que nos ofrece su casa. Un hogar precioso, muy cerquita del centro, y muy acogedor. Desde el primer momento Meg nos hizo sentir como si estuviéramos en nuestra casa. Lo curioso es que además de nosotros, estaba alojando a otros dos couchsurfers más.



A pesar del cansancio, nos ponemos en marcha. No sé si es el tiempo, ¡por  fin volvemos a ver el sol!, pero la ciudad nos enamoró desde el principio.
Empezamos visitando la zona de Darling Harbour. Hay un montón de restaurantes, bares...También aquí se encuentra el acuario, el museo marítimo, los jardines chinos... Es domingo y hay mucho ambiente.





Hoy se celebra "The Rocks Aroma Festival", en la zona "The Rocks". Hay un montón de puestos de café, dulces, etc… y nosotros vamos con nuestro detector de degustaciones gratuitas. Este el barrio con más historia de Sidney. En este lugar desembarcaron los primeros europeos que se instalaron en el continente en 1788. Durante mucho tiempo fue utilizado como  prisión para los convictos británicos. Entre otras cosas, aquí se encuentra el edificio más antiguo de la ciudad.






Desde allí seguimos caminando hasta uno de nuestros destinos más esperados: ¡la Ópera de Sidney! Después de haberlo visto tantas veces en fotos, por fin estamos allí. La verdad que emociona...



Otro de los emblemas de Sidney es el Harbour Bridge, el puente de arco de acero más grande del mundo (¡aunque no el más largo!). Une el Central Business District con el barrio financiero del norte de la ciudad.



Emprendemos el camino de regreso. En casa de Meg nos espera una buena cena, a la que nosotros contribuimos, como no, con una buena tortilla de patata. (No Carmen, esta vez no la adornamos :-)) )



El día anterior nos habíamos quedado con ganas de ver el edificio de la Ópera desde otro ángulo, así que hacemos unos cuantos kilómetros para cruzar hasta el otro lado del Harbour Bridge. La caminata merece la pena y nos llevamos unas vista increíbles de la ciudad.

De camino...

Sidney Tower, el edificio más alto de la ciudad





Aunque sabemos que el tiempo no va a permitir que disfrutemos de un buen baño, dedicamos el día siguiente a visitar Manly, junto con Bondi, una de la playas más famosas de la ciudad. En el centro de información nos aconsejaron esta opción, no sólo por la playa, sino por las vistas que se tienen de la ciudad desde el ferry.




Como toma de contacto, damos un paseíto por la playa mientras vemos a los surfistas en plena acción.
 



Desde allí hacemos un recorrido por Shelly Beach, donde pueden verse unas curiosas esculturas. Aún nos quedan ganas de pasear por Sydney Harbour National Park. ¡Rocafú vuelve a hacer de las suyas!





Nos quedamos con las ganas de ver pingüinos…


Nuestro último día en Sidney lo pasamos con Carlos y Mar, unos gallegos majísimos con los que también coincidimos en Koh Phi Phi. Aconsejados por ellos, que ya llevan un tiempo aquí, nos dedicamos a explorar un poquito más la ciudad.
Royal Botanic Gardens

State Library

¿¿Florencia?? ¡¡No, es el Hospital de Sidney!!

Catedral St. Mary

Si tuviéramos que elegir una ciudad donde quedarnos en Australia, sin duda nos quedaríamos con Sidney. Quizás ha sido lo bien que nos hemos sentido con Meg, quizás haya sido el hecho de volver a ver el sol, o que simplemente la ciudad nos ha encantado, pero estos últimos días han servido para que nos vayamos de Australia con muy buen sabor de boca.





2 comentarios:

  1. Seguro que estaba buenísima. Chicos, me encantan vuestros posts.
    Besos

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  2. Gracias Carmen!!! La verdad que estaba muy muy buena, jejeee... Muchos besos
    PD: ¡¡1 añito!!!

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