Camino hasta Dahab... o cómo las cosas pueden complicarse

7-9-2012
Llegar a Dahab parecía algo tan sencillo como coger un bus o tren hasta Hurghada, y de allí un barco hasta Sharm el Sheikh. Con suerte, si los horarios nos venían bien, igual hasta podíamos llegar en el mismo día… ¡¡¡¡ILUSOS!!!!


Día 1: Para llegar desde Luxor a Hurghada tenemos dos posibilidades: coger un autobús directo,  a las 6:00 a.m. (según el hotel y sin confirmar) o ir en tren hasta Luxor (5:00 a.m.) y allí coger un bus a Hurghada. Tenemos la estación de tren al lado, así que optamos por este medio. Tenemos que levantarnos a las 4.30, y tontos de nosotros, pasamos la noche sin dormir. “Total, para dormir un par de horas”, pensamos, con la esperanza de dormir en el tren. El viaje transcurre sin problemas, hasta que llega la revolución y sube una familia, de las del padre, madre, hijos, nietos, primos, sobrinos, etc…  y una de las mujeres nos increpa, podríamos decir que no muy educadamente, para que nos levantemos, ya que ese es su sitio. Nos negamos, aunque hemos de confesar que acabamos cediéndole el sitio y viajando de pie.

Nada más salir de la estación, son varias las personas que nos dicen que no hay bus a Hurghada (¡ya saben que vamos allí!) y nos proponen ir en taxi. En la estación de bus nos dicen que no hay para ese día. Nos negamos a creerlo, ¡es imposible que no haya ninguno en lo que queda de día!! Vamos a un supermercado donde tenemos un conocido, (de los de España, ¡Real Madrid!), y le pedimos que vaya él a comprárnoslo. El resultado es el mismo, no hay autobús. Nos sentamos en la acera esperando encontrar una solución, mientras los taxistas no paran de agobiarnos. Un jovencillo se nos acerca varias veces, una de ellas nos propone llevarnos en moto a otra estación, la de mini-buses. Nos da un poco de cosa separarnos y rechazamos su oferta. Finalmente vamos en taxi hasta allí. Efectivamente, hay un mini-bus  que va a Hurghada. El problema es que no sale hasta que se llena… Tras dos horas de infernal espera, muriéndonos de calor y de sueño, decidimos hacer noche en Luxor y probar de nuevo con el autobús al día siguiente. Deshacemos el camino, esta vez andando, intentamos comprar el billete de bus para el día siguiente, lo cual nos dicen que no es posible y volvemos al hotel donde estuvimos en nuestra anterior estancia en Luxor. ¡Menos mal que por la tarde podemos dormir!

Día 2: A las 6.40 de la mañana ya estamos en la estación. ¡¡Llegamos justo para comprar los dos últimos asientos!! Compartimos el viaje con un suizo que acaba de estar en Dahab, y nos habla genial del lugar. La mala noticia es que nos dice que el ferry de Hurghada a Sharm el  Sheikh no está operativo… Decidimos hacer noche en Hurghada, y buscar allí alguna alternativa. Tras un breve baño en la playa (no nos cubre por encima de la rodilla), preguntamos en varias agencias que nos confirman el dato; no hay ferry. Compartimos el resto del día con el suizo, con la esperanza de encontrar alguna alternativa al día siguiente.

­­­Día 3: Decididos a no rendirnos, vamos hasta el puerto, con la idea de hacer “auto-stop” acuático. Imposible. No hay ferry ni nadie parece dispuesto a ir hasta allí. Resignados, emprendemos el camino hacia la estación de bus. Lo que por mar se hace en 90 minutos nos va a llevar más de 12 horas por tierra. Vamos andando, preguntando por el camino para que nos indiquen. Un hombrecillo al que preguntamos nos “mete” en un mini-van que se supone que va allí. La estación donde nos deja es sólo para el Cairo, grrrrrrrrrrrr… Continuamos andando hasta que llegamos a otra, ¡Sí! ¡Hay bus a Suez! ¡Y sale en 10 minutos! Los 10 minutos se transforman en media hora, pero es que los egipcios tienen otra manera de medir el tiempo, jejeje

Completamos la primera parte del viaje y llegamos a Suez. Según nos habían dicho, desde allí podemos coger otro autobús a Dahab. Primero vamos a la estación de mini-buses, donde encontramos uno que va hasta a una ciudad cercana, Al Tour, desde donde podremos enlazar con otro mini-bus. Una discusión con uno de los que hay por allí hace que no haya muy buen clima; el problema, como siempre, es que un hombre que no tiene nada que ver con el mini-bus habla con el conductor para que nos pida más dinero. Fernán vuelve a la estación de autobús, y le dicen que hay un autobús directo a Dahab a las 21:00. Tenemos que esperar bastante, son las 18:00, pero preferimos esta opción. Nos vamos del mini-bus, y ¡oh sorpresa!, los que hace unos minutos decían que había autobús, ahora nos dicen que no hay hasta el día siguiente. Mientras tanto, en cada uno de nuestros movimientos nos vemos rodeados de una nube de gente, ofreciéndonos taxis.

El tema empieza a complicarse. Queda la opción del mini-bus, pero tampoco ofrece garantías, ya que en cuanto lleguemos a Al Tour volveremos a tener que pasar por esto. Mientras no lo pensamos, el mini-bus sale…una opción menos!!

Nos plantemos coger un taxi hasta Dahab, a cuenta del dinero del ferry, bastante más caro que los autobuses. Preguntamos precios, y cuando tras mucho regatear tenemos un buen precio (de 150 dólares pasamos a 30 €), llega uno de los anteriores taxistas con quién hemos negociado a fastidiar y nos quedamos sin nada.

En mitad de nuestra desesperación, llega un taxista que dice que nos lleva a otra estación, a 20 km, desde la que sale un bus a Sharm el Sheikh a las 23.30. Le pedimos que nos jure y perjure que es verdad. No nos queda más remedio que creerle. Nos para en mitad de la carretera, y nos dice que allí es. ¡Pero si no hay estación! Preguntamos a unos hombrecillos que hay por allí y nos confirman lo del bus. Bueno… pues nos lo creeremos. Pasamos las horas que quedan en un restaurante cercano. Efectivamente, sobre las 23:30 un autobús nos recoge. ¡Parece que el fin se acerca!

Llegamos a Sharm el Seikh a las 5 de la mañana. “¿Cuándo llega el autobús a Dahab?”, en cinco minutos. Esta conversación se repitió durante casi dos horas. Lo importante es que, ¡por fin!, tras hora y media más de bús, llegamos a Dahab. Aún queda buscar hotel, pero eso ya es pan comido!!


Datos prácticos e información sobre Hurghada: www.quetequitenloviajao.com

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